Milésimo
Milésimo
Latinas lenguas,
voces verdes y nuevas,
abriendo senderos en la amplia floresta,
cantos y repiques
orillas de miedo
armadas vigilan.
Hombres
hombros
fusiles
bocas y boquitas apagadas
por la noche que no los nombra
y que también, oscura
vigila los límites
del silencio herido.
Latinas lenguas
sangre
cuerpos miserables hediendo a dioses muertos
sombras
bordes afuera del todo
escenarios mudos
más al sur del Sur de los pájaros
aborrecidos, callados, nadies.
Pero, en la improbable transición
hay un mundo fuera de las fases y de las fauces
una escalera floreciendo
una cardinal casa
una reverberante luz en aquella ventana
una promesa
una cosa
que brota y brilla
que truena y trina
en las lenguas propias
y chisporrotea en las ajenas
y, en otras mil lenguas ya silenciadas,
fluyen nuevos fuegos
balbuceos.
Sueños apenas vivos suenan
como el brillo transparente
de esa mirada que vale
más que la cifra
más que todo lo que aún
no encuentra el sentido,
diosa mensajera, iris:
el punto infinito de luz
en ese milésimo encuentro
de la pupila y la poesía,
un horizonte garabatea signos líquidos
y nos crea.
voces verdes y nuevas,
abriendo senderos en la amplia floresta,
cantos y repiques
orillas de miedo
armadas vigilan.
Hombres
hombros
fusiles
bocas y boquitas apagadas
por la noche que no los nombra
y que también, oscura
vigila los límites
del silencio herido.
Latinas lenguas
sangre
cuerpos miserables hediendo a dioses muertos
sombras
bordes afuera del todo
escenarios mudos
más al sur del Sur de los pájaros
aborrecidos, callados, nadies.
Pero, en la improbable transición
hay un mundo fuera de las fases y de las fauces
una escalera floreciendo
una cardinal casa
una reverberante luz en aquella ventana
una promesa
una cosa
que brota y brilla
que truena y trina
en las lenguas propias
y chisporrotea en las ajenas
y, en otras mil lenguas ya silenciadas,
fluyen nuevos fuegos
balbuceos.
Sueños apenas vivos suenan
como el brillo transparente
de esa mirada que vale
más que la cifra
más que todo lo que aún
no encuentra el sentido,
diosa mensajera, iris:
el punto infinito de luz
en ese milésimo encuentro
de la pupila y la poesía,
un horizonte garabatea signos líquidos
y nos crea.
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